Podría hablar de este tema empezando por Trump y pasando por el Brexit, LePen o muchos otros. El tema central es que cuando desarrollé la teoría del Liderazgo VIP, y la presenté en Valladolid (con el Club Emprende.es y con la Escuela de Negocios de la Fundación San Pablo CEU CyL), la idea principal que quería destacar es que el siglo XXI es un siglo muy distinto de los demás. Y el primer punto de esa diferencia, es que es un siglo de tremenda inquietud e inseguridad. No estamos ahora seguros de nada. Ya no es seguro que Europa no vuelva a vivir una gran guerra, ya no es seguro que la democracia sea el sistema político por naturaleza, ya no es seguro que haya desarrollo económico, sin embargo es más posible que no lo haya.

Lo que sí parece cierto es que el liderazgo se enfrenta a muchísimos desafios, desde luego el mayor de todos, es: Como buenos líderes, ¿podrán parar a los movimientos populistas sean de izquierdas o de derechas, o de ninguna ideología concreta?

Pienso que la gente está todavía en una posición tan confortable como peligrosa. Me acuerdo que en Portugal, después de las elecciones de 2015, muchas personas que habían votado a la extrema izquierda decían en las radio que sí habían votado extrema izquierda pero no para que gobernaran sino para mostrar su disconformidad . Esos votantes se molestaron mucho después porque la extrema izquierda se unió al PS para hacer Gobierno y era para ellos una traición. Y yo me decía, pero, si son vuestros vostos… Entonces ¿por qué se sienten traicionados si finalmente gobiernan?

En el asunto del Brexit hemos oído más o menos lo mismo. Muchos de los que han votado a favor de salir de la EU, al día siguiente, decían que “no querían irse de la UE, sólo habían votado así porque pensaban que el Brexit no iba a ganar…”. Y una vez más yo pensé: ¿Están locos? Ahora se vota porque se piensa que todos los demás van a votar al contrario y entonces yo voto “sí” pero quiero que el “no” gane.

Al líder de siglo XXI, se le exige que pueda entender este fenómeno de lo que yo llamo “disturbio del pensamiento”, y además lo pueda contrarrestar. Para eso, el Líder tiene para empezar a dominar 3 Principios: Visión – para que no se pierda en medio de toda esa locura colectiva, y aún pueda mostrar a la gente que hay un camino para caminar y cual es el camino posible; Intuición – porque ya no es posible hacer cálculos lógicos de lo que va a ocurrir en ningún escenario. Las personas y los grupos tienden a comportarse de manera distinta de la habitual; Ambición – de hacer de las organizaciones, de los países y del mundo un lugar mejor. Y pensemos que en el contexto global, no podemos ambicionar mucho, porque estamos en un ciclo tan negativo que sólo querer hacerlo mejor es una gran ambición.

Aún nos quedaría hablar de cómo el Líder puede llevarlo a cabo. Pero eso, en mi teoría son 8 fundamentos más,  que trataremos en un nuevo post en breve.

Joao Pedro Tavares

CEO SKILLS RH y profesor de Liderazgo en CEUCYL

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